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La detección precoz de defectos visuales en la infancia es fundamental para tener una óptima calidad de visión a lo largo de la vida. Nos lo explica el Dr. García de Oteyza, dedicado a la oftalmología desde hace cuatro décadas.

¿Cuáles son los problemas visuales más comunes en la infancia?

Los más frecuentes en la infancia son los defectos de refracción: hipermetropía, miopía y astigmatismo. También el estrabismo, cuya detección precoz es fundamental para evitar la ambioplía, conocida popularmente como ojo vago, y que es una consecuencia directa del estrabismo. En estos casos, es especialmente importante no demorar la visita al oftalmólogo, porque hay una relación directa entre la detección precoz y las posibilidades de éxito terapéutico: los padres deben saber que un ojo vago no tratado antes de los 7 años tiene como consecuencia que sea irreversible para el resto de la vida.

Se ha referido a la importancia de la detección precoz… ¿Cómo saber si un niño ve bien?

Hay señales de alerta, como el hecho de que el niño se acerque mucho a la televisión, que tuerza la cabeza para fijar o que tenga problemas de relación con su mundo exterior. Hace años desarrollé un test, a disposición de los padres, a fin de facilitar la detección de defectos visuales en los niños porque, muchas veces, si no son muy importantes o no afectan mucho a la visión, permiten llevar una vida normal con una visión regular y pueden pasar desapercibidos. Desde el punto de vista de la profilaxis, se recomienda un primer control con el oftalmólogo a los 3-4 años, siempre y cuando no se detecte alguna anomalía antes. Y si los progenitores tienen algún defecto de refracción es importante la detección precoz porque con frecuencia son hereditarios y cuanto más pronto se visite al oftalmólogo y se coloquen los cristales correctores mejor, ya que así será más fácil resolverlo. A ver bien también se aprende…

”El uso continuado de teléfonos móviles, tablets y videojuegos provoca fatiga visual, con irritación en los ojos, lagrimeo e incluso a veces visión borrosa”

Por tanto, hay que evitar aprender a ver mal…

Sí, porque si la información que llega del mundo exterior a la retina no es lo suficientemente nítida, el cerebro recibe mal la señal y “se acostumbra” a ver mal. Si eso se mantiene durante años y no se ponen las condiciones para que el cerebro vea bien, la visión será deficiente para toda la vida. La visión binocular, como la agudeza visual, se aprenden con el paso de los años. Este aprendizaje culmina sobre los siete años, lo que significa que si a esa edad nuestro cerebro no ha aprendido a ver bien, difícilmente después se podrán corregir esas deficiencias.

¿Cómo afecta a la visión de un niño el uso continuado de dispositivos con pantallas?

El uso continuado de teléfonos móviles, tablets y videojuegos provoca fatiga visual, con irritación en los ojos, lagrimeo e incluso a veces visión borrosa. Todo ello es debido fundamentalmente a la sequedad ocular que provoca el hecho de no parpadear. Además, en niños que tengan un defecto visual no corregido estos síntomas se pueden exacerbar pudiendo también presentarse dolores de cabeza tras un rato de uso del dispositivo. Por tanto, la recomendación general sería la de dosificar el uso por parte de los padres para evitar este tipo de problemas.